Tengo el presentimiento que esta niña se ha encariñado conmigo. No sólo por la forma que me trata sino porque, a diferencia de otras niñas, se mantuvo conmigo en todo momento. Pensé que había venido a saludar o a jugar solo un momento pero se quedó toda la tarde y nos divertimos mucho jugando. Y esta vez, no estoy hablando de Valeria.
Cuando el salón de 4 años salió al patio, supuse que Valeria tendría que hacer tareas que las niñas de 4 años siempre hacen (colorear, dibujar, escribir, etc) y pensé que sería un día aburrido. Sin embargo, Valeria no tenía que hacer tareas, pues recién se esta acomodando a las actividades de su nuevo salón. Nos fuimos a jugar y una niña nos siguió corriendo. En los juegos, se subió y estuvo con nosotros, se reía a la par que Valeria y yo estiraba mis brazos por entre los espacios haciendo veces de monstruo que las perseguía. Fuimos a los columpios y hablaba un montón con Valeria. Aproveché para preguntarle su nombre y me lo dijo, sin embargo no lo pude diferenciar debido al movimiento. Momentos después Valeria me lo repitio, sin embargo no pude reconocer lo que decía. Le pregunté varias veces sin embargo nunca diferencie que decia.
Cuando me tenia que ir, la niña me abrazo fuerte y me dio un beso. Por otra parte, Valeria me dijo inicialmente tranquila que no me vaya, y le explique que todas las semanas volvia, y lo haría denuevo. Valeria se fue poniendo más nerviosa e impaciente, y desencadenó en llanto. Esta vez no pude tranquilizarla, y la llevé donde una supervisora, quien se la llevó a los pabellones. Me dio ganas de quedarme un rato más, a pesar del cansancio.
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