Llegada. Saludo. Cuarto del Sr. Serrano. Cuarto de Juegos. Patio.
Solo 3 semanas y me lo sé ya de memoria. La rutinaria es algo que realmente nunca había pensado encontrar aquí, pues supuse que tendríamos actividades ta estipuladas por semana. A la falta de imaginación mía se le podría sumar también la comodidad arrastrada de semanas atrás. Siendo sincero, no hice nada para cambiarlo, me quedé sentado en la misma mesa en el lado derecho del patio central. Las chicas ayudan a las albergadas con diversas manualidades, y yo sentado, divertido y aburrido, casi amarrado por hacer sentir bien a los que ya conosco y ganar su cariño. Jugamos nuevos juegos de azar, que ganó finalmente el señor Serrano. He descubierto que es un claro criollo antigüo: muy apostador, pícaro y ciertamente astuto. Resulta que es muy revanchista y egoísta, siempre quiere tener un espacio para jugar y expulsa al resto de albergados de esa zona. Se queja constantemente sino se siguen sus órdenes. Es casi como el jefe del asilo.
Así dejé el día, un poco impotente ante lo que no pude hacer y pensativo por la actitud del señor Serrano.