El clima nos está jugando en contra. La cantidad de albergados que sale a nuestro encuentro es muy reducido, y hoy se notó de mayor manera pues habían unos 10 albergados entre hombres y mujeres.
Por este motivo, se nos otorgó el permiso de ir a visitar a los cuartos a los albergados. Sin embargo, se nos pidió que los hombres vayamos al pabellón masculino, mientras las mujeres irían al femenino. Yo, junto con Daniel, fuimos a los cuartos a ver si los señores se encontraban dispuestos a salir a pasar un buen rato.
Entramos por la puerta del otro lado del albergue, donde había una pequeña recepción inicial y los baños del pabellón. Entramos y el ambiente tenía un parecido a los hospitales, pues todas las camas se encontraban unas junto a otras, separadas por una pared haciendo un pequeño cubículo para cada albergado. La mayoría de ellos se encontraban durmiendo, abrigados dentro de sus camas por el frio que hacia afuera. Logramos hablar con los que se encontraban despiertos, y les comentamos que estabamos esperándolos afuera. Nos dijeron que gustosos irían, se pondrían un buen abrigo y saldrían.
Colaboramos asi a que los señores se acercaran más a nosotros, y sepan que nosotros venimos por ellos, y que por lo tanto necesitamos de su colaboración para poder seguir trabajando bien.