Y, como si fuera una suerte de adivino, supuse que esto pasaría en cualquier momento. Aunque realmente me sorprendió que haya pasado antes de lo que tenía previsto, pues no me encontré preparado para afrontar la situación donde tuviera que tomar una postura frente a la no-mencionada pelea entre Thaís y Valeria.
Al igual que Valeria, Thaís esta semana no tuvo tareas. En un principio, las llevé a la cama elástica para que jueguen un rato. Me puse en los bordes (que se encuentran con la red de tela que ya mencioné antes) y empecé a jugar con ambas. Hoy realmente iba todo muy bien, Thaís y Valeria se divertían por igual y jugaban entre ellas. Se cansaron luego de un rato de la cama elástica y me pidieron ir a los columpios. Ahí conversaron como siempre lo hacen, mientras yo las tenía que empujar muy muy fuerte.
El problema apareció cuando fuimos hacia el juego largo, que desemboca en el tobogán. En la competencia que estaban haciendo Valeria y Thaís, por ver quien bajaba el tobogán y llegaba primero al inicio del juego, Valeria decía que podía bajar sola la resbaladera grande. Ciertamente lo hizo, pero por precaución la cogí a medio camino y la ayude a bajar, al igual que Thaís. Si bien al inicio empezó de manera leve su competencia, para la 3ra vuelta Valeria estaba muy preocupada en ganarle a Thaís, por lo que cuando estaba corriendo para regresar al inicio se cayó. Se puso a llorar muy fuertemente hechándole la culpa a Thaís por su caída. Yo le dije que Thaís no tenía nada que ver porque ella solita corrió y se tropezó, lo que hizo que Valeria llorara aún más fuerte: le gusta mucho tener la razón siempre. A los pocos minutos, me percaté que aún en el juego estaba Thaís, echada, y cuando me acerqué me di cuenta que también estaba llorando, porque decía que ella no había hecho caer a Valeria. La pude consolar rápido, para mi suerte. Aprendí después como consolar a Valeria: le di muchas vueltas, lo cual la marea un poco y se pone a reír. Fue sorprendente, pues estaba llorando muy fuerte y de pronto se quedó callada. Cuando pare de dar vueltas volvió a llorar y luego empecé de nuevo y se comenzó a reír y olvidó el hecho.
Ojalá logre hacer de Valeria una niña menos engreida.
miércoles, 31 de agosto de 2011
miércoles, 24 de agosto de 2011
Cas 18 (24/08/11): Thaís
La niña se llamaba Thaís. No lo descubrí ni por ella (aunque debo decir que si le volvi a preguntar su nombre y, de nuevo, no lo escuché, por lo que empiezo a pensar que el problema fue conmigo) ni por Valeria, sino por Luis Jorge. El me comentó su nombre porque ha parado con ella tiempo antes, solo que se han alejado debido a que él va al 2do piso dentro de los pabellones y fue por esa razón que nos siguió a Valeria y a mí la semana pasada.
Cuando llegaron las dos niñas, las esperé con grandes expectativas del día. Ambas llegaron y me dieron un abrazo, por lo que sentí que mis actividades se empezarían a duplicar, lo cual efectivamente pasó. Tuve que estar cuidando que ambas pequeñas no se alejaran mucho una de la otra, sin embargo eso no fue mucho problema debido a que las niñas se mantuvieron unidas casi toda la tarde.
Debo considerar medio trabajoso el hecho que no sentí que ellas quisieran jugar con la otra. O al menos, de parte de Valeria. Thaís parecía con muchas ganas de acoplarse a nuestros juegos y convertir nuestra relación de dos en una de tres personas. Esto, a mi parecer, no le parecia tan agradable a Valeria, quien a veces ponía cara de incomodidad ante la presencia de Thaís, a pesar que si son amigas. Esto quizás traiga problemas, pero no puedo dejar que Valeria siempre quiera ser el centro de atención.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Cas 17 (17/08/11): La Niña No Pinta a la Santa María
Tengo el presentimiento que esta niña se ha encariñado conmigo. No sólo por la forma que me trata sino porque, a diferencia de otras niñas, se mantuvo conmigo en todo momento. Pensé que había venido a saludar o a jugar solo un momento pero se quedó toda la tarde y nos divertimos mucho jugando. Y esta vez, no estoy hablando de Valeria.
Cuando el salón de 4 años salió al patio, supuse que Valeria tendría que hacer tareas que las niñas de 4 años siempre hacen (colorear, dibujar, escribir, etc) y pensé que sería un día aburrido. Sin embargo, Valeria no tenía que hacer tareas, pues recién se esta acomodando a las actividades de su nuevo salón. Nos fuimos a jugar y una niña nos siguió corriendo. En los juegos, se subió y estuvo con nosotros, se reía a la par que Valeria y yo estiraba mis brazos por entre los espacios haciendo veces de monstruo que las perseguía. Fuimos a los columpios y hablaba un montón con Valeria. Aproveché para preguntarle su nombre y me lo dijo, sin embargo no lo pude diferenciar debido al movimiento. Momentos después Valeria me lo repitio, sin embargo no pude reconocer lo que decía. Le pregunté varias veces sin embargo nunca diferencie que decia.
Cuando me tenia que ir, la niña me abrazo fuerte y me dio un beso. Por otra parte, Valeria me dijo inicialmente tranquila que no me vaya, y le explique que todas las semanas volvia, y lo haría denuevo. Valeria se fue poniendo más nerviosa e impaciente, y desencadenó en llanto. Esta vez no pude tranquilizarla, y la llevé donde una supervisora, quien se la llevó a los pabellones. Me dio ganas de quedarme un rato más, a pesar del cansancio.
Cuando el salón de 4 años salió al patio, supuse que Valeria tendría que hacer tareas que las niñas de 4 años siempre hacen (colorear, dibujar, escribir, etc) y pensé que sería un día aburrido. Sin embargo, Valeria no tenía que hacer tareas, pues recién se esta acomodando a las actividades de su nuevo salón. Nos fuimos a jugar y una niña nos siguió corriendo. En los juegos, se subió y estuvo con nosotros, se reía a la par que Valeria y yo estiraba mis brazos por entre los espacios haciendo veces de monstruo que las perseguía. Fuimos a los columpios y hablaba un montón con Valeria. Aproveché para preguntarle su nombre y me lo dijo, sin embargo no lo pude diferenciar debido al movimiento. Momentos después Valeria me lo repitio, sin embargo no pude reconocer lo que decía. Le pregunté varias veces sin embargo nunca diferencie que decia.
Cuando me tenia que ir, la niña me abrazo fuerte y me dio un beso. Por otra parte, Valeria me dijo inicialmente tranquila que no me vaya, y le explique que todas las semanas volvia, y lo haría denuevo. Valeria se fue poniendo más nerviosa e impaciente, y desencadenó en llanto. Esta vez no pude tranquilizarla, y la llevé donde una supervisora, quien se la llevó a los pabellones. Me dio ganas de quedarme un rato más, a pesar del cansancio.
miércoles, 3 de agosto de 2011
Cas 16 (03/08/11): Hija de David.
También he aprendido que el tiempo pasa. Que, al igual que yo este año dejo el colegio, las personas que me rodean crecen y cambian y todos van avanzando. Si bien no me molesta la idea de irme volviendo mayor, tener más responsabilidades y hacerme responsable de mis actitudes, me parece un poco incómodo pensar que estoy avanzando etapas y que por momentos tiendo a dejar de aprovechar.
Cuando llegué hoy al hogar transitorio San Luis, los niños se demoraron en salir. Me senté a esperar a que salgan de los salones, y de pronto vi a Valeria. En un inicio no me percaté del cambio, pero luego observé que las chicas con las que Valeria estaba no eran las mismas de siempre, estas eran más grandes que ella. Parecia una tierra de gigantes y Valeria una pequeñita con miedo por lo diferente del lugar. Otra niña de un salón diferente me dijo: "A la Valeria la han pasado al salón de 4 años". Tuve una sensación extraña.
Fui contento hacia donde Valeria que me esperaba con una risita traviesa, como quien acaba de concretar un plan secreto que ahora es develado. Yo le dije: "Oye, ¿Cómo es eso que estás creciendo?" y me entendió muy bien, pues se rió y me dijo que ahora tenia 4 años. Le di un fuerte abrazo y le pedí perdón por no haber estado en su cumpleaños. Sonrió y se fue corriendo hacia la cama elástica, donde pasamos toda la tarde de manera tranquila.
Es un año mayor, pero sigue siendo una chiquita.
Cuando llegué hoy al hogar transitorio San Luis, los niños se demoraron en salir. Me senté a esperar a que salgan de los salones, y de pronto vi a Valeria. En un inicio no me percaté del cambio, pero luego observé que las chicas con las que Valeria estaba no eran las mismas de siempre, estas eran más grandes que ella. Parecia una tierra de gigantes y Valeria una pequeñita con miedo por lo diferente del lugar. Otra niña de un salón diferente me dijo: "A la Valeria la han pasado al salón de 4 años". Tuve una sensación extraña.
Fui contento hacia donde Valeria que me esperaba con una risita traviesa, como quien acaba de concretar un plan secreto que ahora es develado. Yo le dije: "Oye, ¿Cómo es eso que estás creciendo?" y me entendió muy bien, pues se rió y me dijo que ahora tenia 4 años. Le di un fuerte abrazo y le pedí perdón por no haber estado en su cumpleaños. Sonrió y se fue corriendo hacia la cama elástica, donde pasamos toda la tarde de manera tranquila.
Es un año mayor, pero sigue siendo una chiquita.
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