También he aprendido que el tiempo pasa. Que, al igual que yo este año dejo el colegio, las personas que me rodean crecen y cambian y todos van avanzando. Si bien no me molesta la idea de irme volviendo mayor, tener más responsabilidades y hacerme responsable de mis actitudes, me parece un poco incómodo pensar que estoy avanzando etapas y que por momentos tiendo a dejar de aprovechar.
Cuando llegué hoy al hogar transitorio San Luis, los niños se demoraron en salir. Me senté a esperar a que salgan de los salones, y de pronto vi a Valeria. En un inicio no me percaté del cambio, pero luego observé que las chicas con las que Valeria estaba no eran las mismas de siempre, estas eran más grandes que ella. Parecia una tierra de gigantes y Valeria una pequeñita con miedo por lo diferente del lugar. Otra niña de un salón diferente me dijo: "A la Valeria la han pasado al salón de 4 años". Tuve una sensación extraña.
Fui contento hacia donde Valeria que me esperaba con una risita traviesa, como quien acaba de concretar un plan secreto que ahora es develado. Yo le dije: "Oye, ¿Cómo es eso que estás creciendo?" y me entendió muy bien, pues se rió y me dijo que ahora tenia 4 años. Le di un fuerte abrazo y le pedí perdón por no haber estado en su cumpleaños. Sonrió y se fue corriendo hacia la cama elástica, donde pasamos toda la tarde de manera tranquila.
Es un año mayor, pero sigue siendo una chiquita.
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