miércoles, 30 de junio de 2010

Cas 13 (30/6/10): La Primera Risa

Esta vez decidí volver a jugar póker con el Señor Serrano y Alianza (el Señor Camacho). Debo decir que esta actividad me sirvió para observar que el señor Camacho a cambiado sus actitudes frente a como estaba cuando llegamos. Inicialmente, el no hablaba y solo hacia lo que le decían. El dia de hoy llegó a balbucear una palabra (me toca) e inclusive en un momento del juego, Alianza se rió de una broma.

Personalmente fue bastante satisfactorio saber que sí estamos logrando ayudar a quienes nos necesitan, y que si les damos una alegría al visitarlos.

miércoles, 23 de junio de 2010

Cas 12 (23/6/10): Mudanza

Hoy día armamos rompecabezas con las señoras que nos fueron a acompañar. A decir verdad, hoy no tuvimos mucha compañía debido al clima intenso de frio que ha hecho. Es por ello que decidimos trasladarnos del patio hacia una pequeña salita que hay en un pabellón aledaño. Si bien es bastante pequeño (y se acorta aún más debido a las mesas y sillas, sin contar a los albergados en sillas de ruedas), el calor humano mantiene la temperatura estable y nos permite completar las actividades con los albergados.

miércoles, 16 de junio de 2010

Cas 11 (16/6/10): Agua y Jabón

Hoy, una señora nos pidió a mi y a Rocío que la acompañemos a lavar su ropa. Su nombre es Isabella, una ancianita que no se puede valer por si misma y necesita que la lleven en su silla de ruedas hacia las distintas zonas del albergue.

Rodeamos el patio y, por el lado de la ex-iglesia, bajamos una rampa poco inclinada pero bastante larga. Doblamos a la derecha y llegamos a un pabellón amarillo con columnas rojas, avanzamos con dificultad debido a los agujeros que habían en el trayecto, y antes de llegar al final, Isabella indicó que debíamos doblar a la derecha. Pasamos por un camino estrecho, por lo que tuvo que pasar primero Rocío y luego yo con Isabella.

En la lavandería había una gran presencia de gatos, sin embargo era un campo más abierto. Isabella nos explicó que cada albergado tiene una zona en el tendal y que además tienen horarios para lavar.

Ayudar a Isabella a sido una de las cosas más interesantes que he hecho, pues he conocido un nuevo lugar en el albergue, además de facilitarle el trabajo a ella, quien dijo que normalmente era complicado para ella llegar sola hasta la lavandería.

miércoles, 9 de junio de 2010

Cas 10 (9/6/10): Botánica

Muchas veces veo a estas personas como un ejemplo de lo que me espera en cuanto el tiempo me dé un ultimátum. Y después de todo me doy cuenta que todos lo tenemos, porque lo único de nosotros que despertará en nuestro sueño será la muestra de nuestro ocaso. Sí, muchas personas son recordadas por lo que mejor hicieron, pero otras lo son por lo último que vivieron.

Juanjo era su nombre, o al menos eso es lo que recuerdo, no es alguien nuevo, de él ya he escrito antes, solo que sin mencionar su nombre ni expandir sobre su vida. No lo conocí, lo ayudé un par de veces pero nunca intenté indagar más allá de lo que sabia de su presencia. Lo recuerdo como un hombre alegre, como si su vida mereciera la envidia de todos, y hasta pensé que ocultaba su verdadero yo. Tenía una discapacidad muy grande al no poder caminar, no tenia miembros inferiores. Sonreía y respondía muy amablemente a todo, aún es para mí difícil creer que se haya ido con algo tan mínimo de mi y por una cosa tan pequeña.

No estuvimos presentes en ese momento, pero las flores en la recepción nos dieron una idea de lo ocurrido. Se divertía, como si su vida recién comenzara, y creo que recién comenzó.

miércoles, 2 de junio de 2010

Cas 9 (2/6/10): Bingo!

Para el día de hoy hemos programado el primer bingo según el esquema del proyecto. Esta es una parte muy importante de nuestra estancia en el albergue María Araoz, al ser una de las actividades que más gustan a los albergados.

Sabíamos que la cantidad de señores y señoras que irían sería mucho mayor al que encontramos normalmente, por lo que decidimos hacerlo en el comedor, la estancia más amplia en el albergue sin contar los patios. Hasta ahí trasladamos algunas sillas que se encontraban afuera y acomodamos las mesas de manera tal que parecia un salón especialmente para el bingo.

La cantidad de albergados fue exhorbitante. Había muy poco espacio en el comedor y el sonido que producían los murmullos de los señores era bastante alto debido a la concentración del espacio. Sin embargo, lo que más nos preocupaba era que no habíamos calculado tanta cantidad de personas, e inclusive los regalos consuelo no alcanzarían para todos. Creíamos que serian como máximo 60 albergados y aproximadamente habían 100.

Yo animé el bingo y canté los números que iban saliendo. Al inicio me corrigieron mis compañeros pues confundía a los señores al repetir tantas veces el mismo número. Tras algunos juegos, me acostumbré al ritmo al que debía ir y fueron saliendo los ganadores.

Repartimos distintos premios, sin embargo todos pedían uno: papel higiénico. Sabiendo esto, este era nuestro premio consuelo, y fue al final del bingo donde empezó el caos. Sacamos los papeles y hubo ancianos que escondían los rollos repartidos para pedir más. Otros simplemente sacaban y otros pedían por sus amigos, primos, familiares, etc.

El problema acabó con muchos ancianos molestos, y nosotros muy apenados por la situación, pero nos ayudará a saber afrontar otros bingos posteriores.