miércoles, 29 de junio de 2011

Cas 14 (29/6/11): 4

Hoy me sentí más responsable que otras fechas. No solo tuve que lidiar con los requerimientos de Valeria, sino de 3 niñas más. Si bien todas las fechas las he visto pues son del mismo salón que Valeria, nunca habia pasado un dia completo con ellas pues cada una se iba por un camino diferente.

Se juntaron las 4 pequeñas en los columpios, y como el resto estaba bastante ocupado con otros niños no pude avisarle a nadie para que me ayude con las niñas. Tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para lograr empujar a las 4 en los columpios, pues las cuatro pedían que las impulse fuertemente.

Terminé sudando. Ya no sabía como decirles que no podía más asi que les sugerí ir a los juegos largos donde podian correr solas. Ahí tuve que estarme cerciorando que a ninguna le suceda nada. Por una parte, Valeria estaba con verónica en la resbaladera, mientras las otras dos niñas estaban bajando la bara de metal parecida a la que los bomberos tienen en las estaciones.

Por obvios motivos, me quedé con estas dos niñas ayudándolas a bajar y volver a subir. Fue así que se me fue la tarde, y a penas subi al bus de regreso me quedé profundamente dormido. Llegando al colegio, recordé que no tuve tiempo de preguntarle el nombre a las otras dos niñas.

miércoles, 22 de junio de 2011

Cas 13 (22/6/11): Sólo una hojita

Valeria es sorprendente. A pesar de molestarme la mayoría de actitudes que tiene, un poco egoísta y resentida, mantiene un espiritu feliz. La mayoria de veces se está riendo, o almenos con una sonrisa. A pesar de poner cara seria varias veces porque las cosas no salen como lo espera, al poco tiempo se le olvida el momento y ya está ocupada realizando otras actividades.

Hoy, Valeria me recibió como si me hubiera estado esperando. Cuando me vio me dió un beso en la mejilla y seguidamente me llevó hacia un arbol y me hizo señas para que la cargue y la ayude a alcanzar las hojas. Advertido por los recuerdos de conciencia global, le expliqué que eso le haria daño al hogar y además "el arbolito se pondrá muy triste". "Solo una hojita" me respondio.

Asi, me llevo por un largo paseo en torno a todo el hogar. Encontramos distintos tipos de hojas, flores y plantas, las cuales Valeria me iba dando en cuanto le gustaban. Siempre que arrancaba una me repetia la frase, como si estuviera arrepentida de lo que estuviera haciendo y a la vez quisiera evitar todo cargo de conciencia. Me senti orgulloso de alguna manera a haber contribuido a que la niña almenos sienta compasión por su acción.

Colocó todo lo recolectado en una banca, y en un momento que nos fuimos, una niña llamada Mariana, quien tenia un comportamiento muy hiperactivo, había derribado la torta hecha por Valeria. Valeria fue corriendo y gritó "¡No!" y se puso a llorar.

Logré tranquilizarla, aunque me parecio que esta vez si tenia motivos debido a que era su esfuerzo, y vino una niña a lanzarlo por diversión. Claro, esta no lo hizo por molestarla, pero aun generó su pesar. Por primera vez, Valeria tuvo razones lógicas para llorar.

sábado, 18 de junio de 2011

Cas 12 (18/6/11): Caminata II

Hoy realizamos la 2da caminata programa por el proyecto. La consideramos como una "mini-caminata" debido a su corta distancia: fueron solo de 5 kilómetros. Inicialmente se concibió como una caminata de 10 km , sin embargo debido a los peligros de la ruta (considerando los climatológicos, además de las pocas garantías con respecto a los actos bandálicos sucitados en la zona) se tuvo que reducir.

Bajamos en Aspitia, un pequeño pueblo que se encuentra en las afueras de Lima Metropolitana. Me dió la sensación de encontrarme en una provincia, debido a su gran parecido a otras ciudades. Contaba con una pequeña plaza, donde en uno de sus lados se encontraba la municipaldiad local. Además, logré divisar varios negocios pequeños, los cuales se encontraban abiertos y mantenían el mismo esquema. A pesar de ser muy parecidos, me parecio que le daban un aire hogareño al lugar.

Se suponía que, tras haber superado la gran caminata del año pasado, esta sería menos complicada. sin embargo, debido a mis pocas habilidades físicas, me costó de manera regular concretarla. Llegó un punto donde me sentí agotado de sobremanera, pero a pesar de ello continué pues, al igual que la caminata del 2010, no me sentiria complacido con mi actitud si abandonaba la caminata a medio camino.

Sin embargo, el cansancio no tuvo punto de comparación con el descenso hacia el rio que realizamos. Eran aproximadamente 70 metros que teníamos que descender, e inicialmente pensé que no lo lograría debido a que nunca había realizado ese tipo de actividad. Inicialmente sentí temor de caerme, sin embargo concreté el empinado descenso y pasé el fango que habia entre el punto inicial y el rio de la zona. El rio se encontraba seco, lo cual fue bastante preocupante debido a que una vez mas se veian los efectos de la contaminación que nos perjudica tanto.

Subi con mayor facilidad el monte, y a la llegada al bus, de la misma manera que la vez pasada, me quedé profundamente dormido.

miércoles, 8 de junio de 2011

Cas 11 (8/6/11): El León

Hoy no tuve tiempo de hacer absolutamente nada con ningún otro niño. Normalmente intercambio algunas palabras con algunos, o los ayudo a pintar e inclusive se unen a los juegos que yo tengo con Valeria, pero hoy estuve amarrado a ella. Esto, como veces anteriores, se dio sin motivo aparente.

Llegamos al hogar y los niños se demoraron en salir. Normalmente el salón de Valeria es uno de los últimos en salir pues son el grupo de menor edad (3 años), sin embargo hoy el conjunto se demoró debido a un retraso en el almuerzo según nos comentaron luego en el regreso al colegio.

Fui a saludar a Valeria como siempre lo hago, y hoy me encontraba feliz pues el clima y mis dias anteriores habían sido satisfactorios. Valeria me observó y me lanzó un golpe que me cayó en el pecho. Fue una reacción brusca y yo me sorprendi y le dije que eso no estaba correcto. Su manera de responderme fue empezando a llorar de manera descontrolada.

Inicié una vez más mis intentos por tranquilizar a la niña, sin embargo esta vez no hallaba forma que dejara el llanto. Vino una niña que no conocía, mayor que ella (debido a que su vestimenta era diferente a la de las niñas de 3 años) y me dijo: "A Valeria le encanta llorar"

Llamé a Rocío. Ella es la compañera más cercana que tengo, y si por algo se caracteriza es por su facilidad para entablar relaciones con niños pequeños. Yo siempre me he descrito como una persona que gusta de los niños, sin embargo Rocío alcanza un nuevo nivel de comprensión con estos.

La cargó y armó una especie de complot contra mi. Me hecho la culpa y Valeria le dijo que si, yo era el culpable que este triste. No nos quiso explicar porqué. Para que me perdonara, tuve que imitar a distintas clases de animales: imité a un cerdo, a un caballo, a un perro, a un pato y a un león. Valeria me perdonó en la imitación del León, se rio mucho y dejo que la cargara. La empujé en los columpios y la llevé a la cama elástica, pero llego el momento de volver.

miércoles, 1 de junio de 2011

Cas 10 (1/6/11): El piso se mueve

Debo señalar que algo ha ocurrido con Verónica y al parecer yo no me encuentro tan disponible para ella como quisiera. Me ha evitado con la mirada todo el día de hoy, me observa a lo lejos como si no me conociera y por momentos llego a creer que se ha olvidado de mi o que inclusive a generado un miedo conmigo.
Si consideramos que la semana pasada fue conmigo y con Valeria a la cama saltarina y que se encontraba en un estado de animo bastante conversador, no sé realmente cual a sido mi error para ganarme su indiferencia.

Estuve como de costumbre con Valeria, le di impulso en el columpio del albergue y luego fuimos hacia la parte de los puentes colgantes. Valeria las semanas pasadas me dijo que le tenia bastante miedo a los puentes y se negaba a pasarlos si yo no le cogía la mano para ayudarla a pasar. Hoy, he logrado que Valeria pase de un lado del puente al otro sola, sin sostenerla de ninguna forma.

Valeria ha aprendido hoy algo gracias a mi, y me siento completamente pleno por ello. Siento que la he ayudado a sobrellevar un gran peso con el que cargaba para su edad, y la sonrisa que me dio al encontrarse en el punto opuesto del puente fue compensación suficiente. Compensación que ahora no siento necesaria.