"¿Valeria? ¿Qué te sucede? ¡Yo sé que tú quieres jugar conmigo! Me han dicho que hay plantas bonitas nuevas en el jardin. ¿Te llevo cargando?"
Ella tenia otros planes. Me llevó hacia los columpios y me pidió que la empuje "fuerte fuerte, y bien alto". Al inicio lo hice con temor pero poco a poco me di cuenta que ella sabía manejar bien el juego, por lo que posteriormente la empuje a una altura un poco más allá de lo prudente.
Fue en ese momento cuando llegó esa niña que hace algún tiempo había dejado de ver. Esa chiquita por la cual tambien sentia empatía. Tiene una mirada familiar no se de donde. Hoy Verónica reapareció misteriosamente y que quería que la empuje "tan alto como a la Valeria"
Las niñas pronto se pusieron a conversar.De cuando en cuando me preguntaban cosas como que color me gustaba y se explayaban sobre sus gustos largamente. El proceso fue tan largo que inclusive obtuve un ritmo para empujarlas, logrando que Valeria saliera en el momento que Verónica llegaba.
El día terminó y Valeria, a la hora que me tenía que ir, se puso a llorar desconsoladamente. Me enterneció mucho porque no quería que me vaya, pero a la vez me pareció que iba a tener un problema mayor en cuanto a su egoismo. Verónica por su parte me dio un abrazo y se fue corriendo tras la supervisora.
Que diferencia!
El día terminó y Valeria, a la hora que me tenía que ir, se puso a llorar desconsoladamente. Me enterneció mucho porque no quería que me vaya, pero a la vez me pareció que iba a tener un problema mayor en cuanto a su egoismo. Verónica por su parte me dio un abrazo y se fue corriendo tras la supervisora.
Que diferencia!
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