Fue curioso como hoy, después de mucho, descubrí un poco más sobre la vida de estas niñas.
Las esperé como de costumbre, pero esta vez Thaís si tenía que hacer un trabajo sobre colorear y unir puntos. Le dije a Valeria que vaya yendo a jugar, mientras yo ayudaba a Thaís. Por suerte, Valeria no hizo ningún problema y se alejó corriendo hacia la cama elástica donde una de mis compañeras la ayudó a subir. Pinté con Thaís unos dibujos que le habían dejado y tras algunos pequeños trabajos que ella sabía hacer, nos fuimos a jugar.
Después de saltar en la cama elástica, las niñas subieron a los columpios y comenzaron a contarme cosas. Valeria me dijo que su mamá le iba a comprar botas y stickers hoy día, y que llegando a su casa jugaría con ellos. Thaís respondió que su mamá también le compraría botas y que hace tiempo no le habían comprado unas.
Debido al movimiento del juego, por momentos no logré escuchar bien a qué se referían. Logré entender que las mamás de ambas se conocían y que además, ambas niñas conocen a sus respectivos padres. Valeria comentó de su hermano, el cual también se encuentra en el hogar, sin embargo no aclaró su nombre.
Considero que hoy fue muy productivo por haber podido conocer a las niñas de alguna manera, haber entrado más en su vida conversando como las vecinas de un barrio donde todos los secretos son develados.
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