Hoy volvimos a visitar el huerto del chinito como lo conocen en el albergue. El huerto se encuentra en la parte posterior del albergue, detrás de los cuartos, y no cuenta con un camino pavimentado que indique su existencia, por lo que a primera vista parecería un anexo del albergue al cual no se le permitirían entrar a los albergados. Estos, no obstante, van a visitarlo con frecuencia, y él mismo va al huerto varias veces a la semana a cerciorarse que las plantas estén creciendo de manera correcta, y además los cuyes estén sanos.
Sí, en el huerto también hay un criadero de cuyes, el cual fue el centro de nuestra visita el dia de hoy. Rocío y yo fuimos para ver como podíamos ayudar a cuidar el huerto, y el señor nos dijo que pasemos y veamos si todos los cuyes se encontraban tranquilos, pues si alguno presentaba una actitud agresiva podría estar con alguna enfermedad. Rocío tenía una gran curiosidad por cargar un cuy, por lo que le pedimos permiso al señor y lo pudo hacer. Después de cargarlo un rato me lo pasó, y yo lo recibí con recelo pero luego me solté y también jugué con él.
El contacto con la naturaleza es algo que no valoramos todos los días, pero que es muy importante para todos pues así nos percatamos que no solo existimos nosotros, sino todo un ecosistema que depende de las decisiones que el hombre tome, y que él mismo puede aprovechar de utilizarlos con buen criterio.
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