Inicialmente me quede esperandola en las mesas de cemento. Ahi me junte con los otros pequeños que inicialmente eran del grupo que me asignaron, y que se fue dilatando con el transcurrir de las semanas hasta cada uno quedar con un par de niños. Debo mencionar que además de Valeria tambien conoci a otras niñas como Rosita, con quien estuve jugando en los columpios a pesar de que sea un poco timida inicialmente, y Verónica, que es una de las pocas niñas de 4 años que se junta con las de 2, principalmente porque tiene otras hermanas ahi. Ella es muy sociable y conversa mucho, me gusto que se desenvuelva con mucha confianza conmigo, una pequeña niñita que tambien necesita ser escuchada.
Habia pasado ya hora y media cuando le pregunté a una de mis compañeras si habia visto a Valeria. Como las demás, me dijo que no, pero que era probable que esté en enfermeria.
Fue así como subi al segundo piso del edificio conjunto a la extensión de áreas verdes. En uno de los pabellones se encontraba el cuarto que buscaba.
Nunca he estado en un hospital, pero estoy casi seguro que era algo muy parecido, pero en una versión para niños. En vez de camillas en ambos lados del cuarto, habian cunas con niños durmiendo y otros desconcertados encerrados. En el ambiente mismo se sentia el aire a niños enfermos. Sin embargo, todo era muy tierno.
Efectivamente Valeria estaba ahi, estaba con una gripe que ya se le habia estado pasando pero que igual necesitaba de reposo. Ahi jugamos un rato y me gusto haber transformado este momento de monotonia, pues estoy seguro que ella odia estar enferma tan solo por el hecho de estar encerrada. En cierto modo se parece a mi, aunque en mi caso a mi me daba miedo.
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