Hoy fue un día muy extraño. Junto con Rocío, fuimos a hablar con los albergados que comúnmente no salen a visitarnos a sus propios cuartos, para ver si alguno necesitaba ser escuchado. Empezamos la tarde hablando con Rosita, sobre lo mal que se sentía por aún no estar operada y como sentía que la vida se le iba de poco en poco. Sí, la historia que siempre cuenta y que cada vez suena menos consistente. Sin embargo, la verdadera sorpresa del día fue que conocimos a Juancito. Lastimosamente, no podemos definir si fue una sorpresa positiva o negativa.
Juancito se acercó a nosotros mientras Rocio hablaba con Rosita, y de pronto se paró en frente nuestro, como quien esperaba a contar una historia muy importante. Lo saludamos, y el señor nos respondió tartamudeando que el se llamaba Juancito Fashion y que le gustaba recitar poemas. De pronto se halló recitandole a Rocío poemas que había memorizado. En un inicio nos pareció tierno, sin embargo pronto la situación se tornó tensa, pues el señor le empezó a hacer propuestas ligeramente indecentes a ella. Le pidió si se podía quedar con él a cuidarlo todos los días, y que dormiría en su cuarto para que no se sienta sola.
Sentí a Rocio incomoda y no se me ocurría como retirarnos. De pronto el profesor Montoya llegó para avisarnos que teníamos que regresar al colegio. Le contamos lo sucedido a nuestro asesor, el profesor Schmitt y el nos sugirió que nos alejemos del señor, pues podría presentarnos problemas. Es por eso que ahora tenemos que tener cuidado con él. No creo que haya tenido malas intenciones, pero la integridad de mis compañeros (en este caso, Rocío) es lo más importante.
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