Hoy Rosita me pidió que le dé un paseo por el patio. Cuando dimos la vuelta al cuadrado principal, me dijo que se encontraba muy triste porque aún no venían a que le hagan la operación que necesitaba y que sentía que perdía la visión cada vez más.
Esta vez, si la sentí sincera, pero ligeramente exagerada debido a los huecos ahogados que daba. La traté de consolar, y me dijo que era insoportable no poder ver y que quería volver a sentir como son los dias soleados completamente. Le di un abrazo y le dije que todo mejoraría, porque Dios está para protegernos y nos da situaciones que si podemos manejar.
Rosita se tranquilizó, pero me quedé bastante preocupado por su salud emocional, la cual veo que se va resquebrajando poco a poco.
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