Juanjo era su nombre, o al menos eso es lo que recuerdo, no es alguien nuevo, de él ya he escrito antes, solo que sin mencionar su nombre ni expandir sobre su vida. No lo conocí, lo ayudé un par de veces pero nunca intenté indagar más allá de lo que sabia de su presencia. Lo recuerdo como un hombre alegre, como si su vida mereciera la envidia de todos, y hasta pensé que ocultaba su verdadero yo. Tenía una discapacidad muy grande al no poder caminar, no tenia miembros inferiores. Sonreía y respondía muy amablemente a todo, aún es para mí difícil creer que se haya ido con algo tan mínimo de mi y por una cosa tan pequeña.
No estuvimos presentes en ese momento, pero las flores en la recepción nos dieron una idea de lo ocurrido. Se divertía, como si su vida recién comenzara, y creo que recién comenzó.
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